Semana Santa en Cali: ¿Cómo se movió la economía?
- Andres Saavedra
- hace 3 días
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Esta Semana Santa Cali volvió a demostrar que no solo es fe: es también negocio. Mientras muchos pensaban que la “Sucursal del Cielo” solo viviría procesiones y ascensos a los cerros, la ciudad se convirtió en un imán turístico que generó movimiento real.
Según cifras oficiales de la Alcaldía, se proyectó la llegada de 55.000 visitantes. Eso es un crecimiento del 6 % frente a 2025. No es poco. Significa casi llenar dos veces el estadio Pascual Guerrero solo con turistas. Y lo mejor: dejaron entre 8 y 9 millones de dólares en la economía local. Cada visitante gastó en promedio 154 dólares en hoteles, comida, transporte y souvenirs.
La ocupación hotelera rondó entre el 45 % y el 55 %. Nada mal para una ciudad que compite con destinos de playa y ciudades más grandes. Los caleños y los que venimos de afuera sentimos que los restaurantes estaban llenos, que los taxis volaban y que hasta las ventas de helados y jugos de lulo se dispararon.
Pero no fue solo por la fe tradicional. La Alcaldía le metió inteligencia a la agenda con el nombre “Semana Santa Viva”. Hubo una ruta turística religiosa nocturna que incluyó espectáculos de mapping (proyecciones gigantes de luces y video) en la Iglesia La Merced, San Antonio, La Ermita, la Catedral y el edificio Coltabaco. Miles de personas salieron de noche a ver la ciudad como nunca: historia, color y tecnología en una sola caminata gratis.
Los cerros también fueron protagonistas. Más de 8.000 personas subieron al de las Tres Cruces entre jueves y viernes santo sin mayores incidentes. Cristo Rey recibió miles más. Familias, deportistas, turistas nacionales y algunos extranjeros mezclados en las mismas subidas. Y para completar la oferta, rutas gastronómicas, conciertos de música clásica y shows culturales que atrajeron tanto a creyentes como a quienes solo buscaban un buen plan.
Este no es un dato aislado. En todo el Valle del Cauca se esperaban más de 615.000 visitantes. Cali, con su mezcla de tradición religiosa, naturaleza y ahora tecnología, se consolidó como uno de los destinos más completos del suroccidente.
Lo que más me gusta es el mensaje claro: cuando se planea bien, el turismo deja plata y genera empleo sin necesidad de grandes inversiones millonarias. Hoteles, restaurantes, guías, taxistas y artesanos sintieron el impulso. Y los caleños recuperan un poco esa sensación de que “Cali es donde debes estar”.
Ojalá esta Semana Santa no sea solo un buen recuerdo. Ojalá sea el punto de partida para seguir apostándole al turismo todo el año. Porque si con fe y buena estrategia se movieron casi 9 millones de dólares en una semana, imagínense lo que se puedehacer cuando la agenda es permanente.
Cali lo demostró: aquí la Semana Santa no solo salva almas, también mueve la economía.
Andrés Saavedra Luna.



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